diumenge, 6 de maig de 2012

INNOVAR: COMIENZOS, CAMINO Y NUEVOS ESCENARIOS DEL EDUCADOR/A SOCIAL


El reto de INNOVAR, RECICLAR Y CREAR NUEVOS ESCENARIOS EDUCATIVOS teniendo en cuenta la trayectoria profesional. Sujeto en constante movimiento, intereses, etc.

Graciela De La Fuente Vilar; Raúl Navarro Zárate; Fátima Portela Carpintero


En este trabajo queremos centrar nuestra mirada en los/as educadores/as sociales, que al estar inmersos en el nuevo contexto que nos enmarca viven cotidianamente la forma en que una serie de elementos contextuales atraviesan su quehacer e incluso su propia trayectoria profesional. Esto puede traer consigo algunos efectos. Por un lado, inmovilizar la función educativa en medio de protocolos de actuación normativizados desde diferentes niveles e instituciones, lo que deja a los educadores/as acorralados en una función (la educativa) sin sentido; y por otra parte, esos elementos contextuales al enmarcar sus trayectorias profesionales amenazan con marcarlas, lo que puede inmovilizar en ellas el deseo de los profesionales, dejándoles como única movilidad la de ir sorteando los avatares de la precariedad laboral.

Si leemos las condiciones laborales actuales del educador/a social, inevitablemente nos aparecen interrogantes claves que orientan la reflexión que presentamos en este trabajo: ¿cómo tejer una trayectoria profesional a partir del deseo, si ésta está marcada por la precariedad propia de un régimen flexible? En un momento histórico en el que se habla de la caída del relato y de la pérdida de la historicidad, donde el educador se encuentra con la dificultad de anudar los tiempos ante la demanda social de “innovar” constantemente ¿Cómo podemos hacer que nuestra profesión se haga experiencia, y por tanto, acceder a la posibilidad de construir un relato a partir nuestras prácticas?

Para ello hemos recurrido a los significados lingüísticos de la palabra innovar entre los cuales nos sirven como punto de referencia para nuestra reflexión: hacer o crear cambios en algo establecido, volver algo a su estado anterior y penetrar en lo nuevo.

Ante estas preguntas, nuestra propuesta se centra en orientar esta reflexión a las posibilidades que se abren cuando, como educadores/as sociales, nos enfrentamos ante la “necesidad” de Innovar en nuestros puestos de trabajo y nos enfrentamos así a nuestros propios comienzos y a caminos que con un poco de suerte marcarán nuestra trayectoria profesional y quizás nos den la opción de crear nuevos escenarios dentro de nuestras prácticas educativas.


 El aprendizaje de lo imposible:  los comienzos.

                                                                                                          Por Raúl Navarro Zárate

                                                                       “Si el espacio es infinito estamos encualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito
 estamos en cualquier punto del tiempo”
                                                                                                        Borges, Libro de Arena.    

Innovar, tanto en su dimensión filosófica como lingüistica, converge en que existe algo ya establecido (realidad/orden) que para transfigurarlo es necesario disponer de los elementos en una nueva forma, ver las cosas de una otra manera. Es decir, que toda innovación requiere que una nueva disposición se dé tanto en los elementos que  se ponen en juego (los contenidos, el encargo de la institución, el espacio, etc...) como en el sujeto mismo (predisposición para hacer las cosas, la captura a través de la palabra, formas de conceptualizar la realidad) a la hora de intentar crear o enfrentarse a  nuevos escenarios educativos (una, otra realidad).

Con esto quiero decir que cuando nos preguntamos acerca de lo que significa “innovar, reciclar, crear nuevos espacios educativos” nos estamos enfrentando ante todo, y sobre todo, a nuestros propios comienzos, a nuestro no saber comenzar.

Ante el hecho de enfrentarnos a la “necesidad” de Innovar, me preguntaba de si como educadores nos preguntamos sobre nuestros comienzos. Y de si preguntarnos por nuestros comienzos nos puedan dar una especie de coordenadas, puntos que nos ubican y que nos ayuden, cuando buscamos comenzar algo o cuando llegamos a un lugar nuevo (institución) o tenemos delante de nosotros a alguien que no conocemos y tenemos que trabajar con él/ella.

En este sentido se proponen seis coordenadas que ayuden a pensar la acción educativa ante la Innovación:

1)    disposición a querer buscar nuestro porpio comienzo
2)    exponernos y mantenernos
3)    la necesidad de regenerarse
4)    el saber del educador no es un saber totalmente práctico y eficaz, resolutivo y concluyente
5)    necesidad de hablar, de decir, de relatar
6)    el lenguaje como una forma de acceso a nuestros comienzos

La Inovación es preguntarse por nuestros comienzos, y el comenzar es la disposición que uno tiene para hacerse un espacio en lo absurdo del mundo y en la que aún ya sabiendo de su imposibilidad persiste el gesto de romper la constitución y el orden de los días. Y casi que su posibilidad de ser o hacerse, es decir, la transfiguración del orden, no es lo esencial sino que quizás lo único que importa es la persistencia del gesto, del tomar, el intentar hacernos de una vida y un ejercicio profesional realmente propio, pero esto no se parece más que al registro de un sueño.





      CAMINOS DE INNOVACIÓN: hacer presente, hacer experiencia.

Graciela De La Fuente Vilar

La reflexión que traigo aquí, quiere pensar la innovación como un ejercicio del educador, que en tanto sujeto, hace sobre sí mismo. Así, intentaré presentar algunas ideas sobre ¿qué supone para el educador/a social innovar-se? Mi hipótesis de partida es que para que el educador/a social pueda innovar, necesita innovar-se. Es decir, dar paso a su propia transformación, recurriendo a la búsqueda de su propia génesis y a la exposición a lo ajeno.

Así, mi planteamiento parte de entender la innovación del educador/a como si del proceso de restauración de una pintura se tratase. Gérard de Brennel[1], me contaba que la restauración es el ejercicio que nos permite entrar en la memoria de la obra y conocer su génesis, es un regreso en el tiempo. Esta idea es iniciática para mi reflexión, me llevó a indagar en los diccionarios, donde encontré que restaurar se entiende como: recuperar, renovar, volver algo en el estado o estimación que antes tenía. Me llamó la atención su cercanía con la connotación de innovar “volver algo a su estado anterior”. Esto, me sugiere que quizás tanto recuperar como renovar pueden ser dos elementos vinculados estrechamente al proceso de innovación de sí mismo del educador/a.

A partir de esto, quiero proponer dos caminos de innovación del educador/a. Primero sería el camino de recuperar, es decir, del ejercicio íntimo de “hacer presente”. El segundo es el camino de renovar, a partir del saberse fuera de lugar y moverse para exponerse para “hacer experiencia”.

Se trata de darnos un tiempo para recordar para pasear de la mano de nuestra memoria a través de nuestra historia. Movernos internamente por este camino más parecido a un espiral que nos lleva a nuestros “estados anteriores”, a nuestras génesis. Recordar aquellos momentos en el que algo aconteció, significarlos haciéndonos saberlos, dejando que pasen por nosotros (por nuestros pensamientos, sentimientos, representaciones) para que impriman sus huellas en nosotros. Poder hacer esa pausa para contemporaneizar lo vivido y elaborarlo en experiencia, de la única manera posible: dejando que nos transforme para renovarnos. Es decir, haciéndonos otra vez nuevos.

Entonces, al pensar la innovación en educación (social) a partir de estos caminos entrecruzados, el innovar ya no aparece sólo como respuesta a una demanda de la sociedad-mercado sino como una necesidad propia como educadores/as tanto para el trabajo educativo como para sostener nuestro deseo de llevarlo a acabo.


 
Posibles nuevos escenarios en la Educación Social.



Fátima Portela Carpintero

Con esta reflexión pretendo hacer una aproximación a posibles nuevos escenarios de la educación social a partir el siguiente significado de  innovar: penetrar o estar en lo nuevo[2], pero ¿qué significa “penetrar o estar en lo nuevo” en la práctica educativa de los educadores/as sociales?

Hay dos cuestiones en relación al propio educador que funcionan como motor para estar en lo nuevo: por un lado el deseo de educar y por  otro su propio interés por el mundo. El deseo de educar está relacionado con la vocación de la que habla María Zambrano, esa voz que nos llama y que nos lleva a un proceso de interiorización para luego exteriorizar algo nuevo. Y el interés por el mundo, ese que le permite actuar; en palabras de Hanna Arendt comenzar algo nuevo en un mundo  viejo y que a menudo sostiene la práctica educativa.

Pero además significa conocer los intereses de los sujetos, aquellos aspectos de la cultura actual que más atraen a las nuevas generaciones. Pero “estar en lo nuevo” nos convoca como educadores a releer estos intereses y generar un contexto educativo con ellos, ya sea ofreciendo algo nuevo a partir de esos intereses o construyendo un contexto educativo donde poder ubicarlos, compartirlos y trabajarlos.

 En la actualidad y debido al régimen flexible del que antes hablábamos, es dificultoso construir un relato de la propia experiencia profesional, pero considero que es una manera de generar un nuevo escenario. Construir relatos significa hacer comunicable la experiencia, pensar lo vivido y poder transmitirlo al otro. Pero además tiene que ver con el trabajar junto a otros. El valor añadido del relato es poder compartirlo, poder hacer experiencia junto a profesionales que saben tanto o más que uno de este oficio.

En la práctica con los sujetos generar un relato significa crear una narración con lo vivido y pensado, ayudar a los sujetos a construir los relatos de sus propias vivencias. Generar un nuevo escenario en la relación educador- sujeto, un espacio de escucha activa, en la que el sujeto sea el protagonista de su propia historia.

 Por tanto un nuevo escenario en educación es un refugio donde reinventarse. No esperar que algo de lo institucional cambie sino dar un giro al quehacer cotidiano, repensarse en la práctica. En definitiva, repensar la posición y el lugar de cada uno en su propio trabajo. Y una de las maneras es construyendo relatos de experiencia tanto en la práctica profesional con sujetos como en contacto con otros educadores y educadoras, compartiendo vivencias y serpenteando en la paradoja de nuestro tiempo. 

 BIBLIOGRAFIA

·           Arendt, H. (2005) La condición humana. Barcelona: Paidós

·           Benjamin, W. (1991) El narrador. Madrid: Taurus

·           Larrosa, J (2007) “Acerca de la experiencia”. Conferencia impartida en el Encuentro Nacional “Formar en  futuro Presente” Mar Del Plata, Septiembre 2007

·           Mèlich, J. C (2004) La lección de Auschwitz. Barcelona: Herder

·           NUÑEZ,V. (1999): “De la educación en el tiempo y sus tiempos" En G, Frigerio; M. Poggi, D., Korinfel. Construyendo un saber sobre el interior de la Escuela. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas

·           Sennet, R. (2009) La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Barcelona: Anagrama [Décima edición]

·           Sloterdijk, P. (2006) Venir al mundo, venir al lenguaje. Valencia: Pre-textos.

·           Zambrano, M. (1989) Notas un método. Madrid: Mondador

·           Zambrano, M. (2000) La vocación de maestro. Málaga: Ágora,



[1]    Artista francés con el que pude conversar sobre los procesos de restauración pictórica, y cuyas ideas me han servido como herramienta de reflexión sobre la innovación de sí mismo del educador/a social.
[2]
                        [2] DICCIONARIO EL ORIGEN DE LAS PALABRAS http://etimologias.dechile.net

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